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Vimianzo. Rutas. De Cara al Mar

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Este itinerario por tierras de Vimianzo sale de la capital del municipio, por la carretera de Camariñas llega hasta Cereixo y regresa al punto de partida pasando por Carnés.

El primer elemento de interés de este recorrido lo constituye la iglesia de San Xoán de Calo, situada a la derecha de la carretera que conduce a Camariñas desde Vimianzo, a la altura del lugar de Calo, en un terreno con un gran desnivel que baja hacia el Río Grande.
La construcción de este edificio se remonta al último tercio del siglo XVI, aunque sufrió una gran reforma a lo largo del XVIII. Más concretamente podemos decir que esta iglesia fue fundada en 1582 por el clérigo Rodrigo Thomás, oriundo del lugar de Pasarela y párroco de Santa Baia de Tines, que pertenecía a la familia hidalga local de los Álvarez de Calo y se hizo enterrar en la propia capilla, en la que se conserva su sarcófago pétreo de estilo manierista y autor anónimo, que fue construido a finales del siglo XVI.
La base estructural de esta construcción es románica, pero de ella tan sólo se conserva el interior de la capilla mayor con su arco triunfal doblado, los muros y la bóveda de cañón corrida, todo ello reformado a principios del siglo XVIII. El esquema de este presbiterio rectangular es el típico del románico rural, de gran sencillez.
Los muros de la nave son barrocos, del primer tercio del siglo XVIII (fecha de la gran reforma). La fachada y el campanario son también netamente barrocos, pero ya de los últimos años del XVIII.
La sacristía (finalizada en 1730; la construcción inicial carecía de ella), presenta bóveda de crucería nervada, pervivencia lejana de las formas góticas.
Llama la atención el escudo de armas de la familia de los Mariño, en el exterior del muro oeste del presbiterio, que fue mandado colocar por don Andrés Mariño e Romero, patrono de la iglesia y que subvencionó las obras llevadas a cabo a principios del XVIII. Dicho escudo presenta la sirena de los Mariño y los tres lagartos bajo una losa de los Losada.

Es en el mismo lugar de Calo donde, tomando un desvío a la izquierda, llegamos a Casa do Prado, donde sólo existe una vivienda. El interés de hacer este desvío reside en la gran belleza del paisaje que se puede contemplar en el camino. Se trata de parajes solitarios en los que alguna vez se pueden ver caballos salvajes.

Para seguir nuestro itinerario debemos retornar a Calo y, desde allí, tomar el desvío a Castrobuxán (señalizado a la izquierda).
En Castrobuxán podemos disfrutar del conjunto arquitectónico barroco dedicado a Nuestra Señora de la Concepción, formado por una ermita, un cruceiro y una fuente sagrada, y que está situado en un lugar aislado en el medio del monte.
Según las fuentes documentales consultadas, el conjunto fue construido en el siglo XVII, aunque la capilla mayor y la nave se levantaron de nueva planta en el año 1756 por orden del arzobispo Bartolomeu de Raxoi en su visita de 1754.
La espadaña, a juzgar por la inscripción colocada en su base, es muy posterior, concretamente del año 1856, y vino a sustituir a una anterior realizada en 1748.
El cruceiro es de plataforma octogonal, con una piedad esculpida en el anverso de la cruz.
El último elemento del conjunto es la fuente sagrada de la ermita. El camino que nos conduce a ella pasa al lado de la muralla sur de los restos de un antiguo castro, que justifica el topónimo de Castrobuxán.

Vimianzo. Retablo de CastrobuxánVimianzo. Fuente de Castrobuxán
















La ermita queda cerca de una vieja vía de comunicación, un viejo camino que, siguiendo el curso del Río Grande, comunicaba Vimianzo con la ría de Camariñas. Dada su situación, Xosé María Lema Suárez ha aventurado la hipótesis de que quizás este lugar sacralizado haya sido en otro tiempo un punto de parada de peregrinos que se dirigían hacia Santiago (procedentes del puerto de Camariñas o de Cereixo), o de los que llegaban a Compostela y decidían continuar su peregrinaje hasta el santuario mariano-jacobeo de Muxía o incluso hasta Fisterra.

Si continuamos hasta Cereixo podremos contemplar sus impresionantes torres (actualmente propiedad privada), edificación del siglo XVII que perteneció en principio a don Pedro de Calo Carantoña y Montenegro. Están situadas en una pequeña península con su puente de acceso, en el vértice de la ría de Camariñas. Se trata, pues, de un bello paisaje de mar y tierra en el que destacan por su gran belleza las dos torres coronadas de almenas, por entre las cuales corre el cuerpo central del edificio, al que se accede por una puerta de arco semicircular encima de la que aparece una gran piedra de armas con la M de los Montenegro y los blasones de las familias Novoa, Bermúdez, Castro de Lemos, Sotomayor, Mendoza y Villamarín. Además, en las fachadas laterales hay también otros escudos pertenecientes a los primitivos linajes de la casa: la cabeza de lobo de los Moscoso, las manos de los Carantoña, el pino de los Caamaño y la torre de Guisamonde.
Completa este conjunto la iglesia románica de Santiago de Cereixo, levantada en el siglo XII y en cuya fachada está recogido el traslado en barca del Apóstol Santiago en la que parece ser una de las más antiguas representaciones del tema que se conocen.
Al lado de las torres y de la iglesia existe también un enorme hórreo y un antiguo molino hoy transformado en vivienda.


Vimianzo. Las torres de CereixoVimianzo. Iglesia de Cereixo
















Nuestro siguiente punto de interés es la aldea de Carnés, en la que destaca su iglesia de estilo barroco (finales del XVIII), el cruceiro y el recinto donde tiene lugar la Festa da Fagía el 9 de julio la víspera de San Cristóbal.

Siguiendo nuestro recorrido nos adentramos en la parroquia de Berdoias, concretamente en la bella aldea de Santa Cristina, en donde hay una pequeña ermita en honor a dicha santa con una fuente sagrada. En el suelo del altar hay un pequeño receptáculo de forma rectangular lleno de tierra a la que se le atribuyen cualidades curativas para las vacas. La tradición manda coger un puñado de dicha tierra y colgarla al cuello de las vacas durante nueve días. De este modo la vaca estará libre de enfermedades y tendrá buenos partos. Una vez pasado ese período de tiempo, la tierra debe ser devuelta a la ermita. Además, antiguamente se debía dar una limosna a la santa a cambio del servicio que nos había prestado.

Vimianzo. Capilla de Santa CristiñaVimianzo. Núcleo de Santa Cristiña
















Un poco más adelante está la aldea de Pedra do Frade, que conserva elementos típicos de la arquitectura popular como los pozos de piedra en la entrada de las viviendas. El topónimo obedece a una leyenda que relata como un fraile se refugió, infructuosamente, en lo alto de una piedra para evitar el ataque de los lobos. Allí fue devorado y el lugar quedó bautizado como Pedra do Frade y señalizado con un cruceiro.

Para finalizar este itinerario debemos acercarnos a la aldea de Berdoias, núcleo en el que destaca la iglesia de San Pedro y la Casota de Freáns o Caseta dos Mouros. Se trata de un dolmen al que se accede por un camino que parte de la carretera que va a Santiago y que atraviesa el conjunto de casas que conforma la aldea. En él se pueden observar abundantes grabados, cuevitas y algún cruciforme que denota la voluntad de cristianización del megalito.

Vimianzo. Casota de Freáns

28/06/2006 ir arriba

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