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El espacio geográfico en el que se asientan lria, Padrón y Pontecesures estuvo desde los tiempos más remotos intensamente humanizado. La proximidad al mar por la lengua del Ulla y el Sar, su buena disposición geográfica para centrar los antiguos caminos, su fertilidad y clima - la tierra es muy templada, escribe en el siglo XVI el conquense Baltasar Porreño, de lindo cielo, tan deleitoso como no le hay en toda España"; "tibio el aire, escribía hace un siglo Murguía, claro el cielo, dilatado el horizonte, blanda la naturaleza"-, convirtieron este privilegiado enclave en uno de los ejes históricos de Galicia. Durante siglos lria protagonizó o ejerció el liderazgo, siendo relevada más tarde en esta función por Padrón, pero ambos protagonismos no pudieron borrar la unidad geográfica e histórica de este espacio. 
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